El aprendizaje científico nace de la curiosidad que todos tenemos por conocer y comprender los fenómenos que nos rodean, por el interés natural de descubrir los objetos y las cosas, relacionarse con ellas y poner en juego sus propias capacidades. Las dudas y explicaciones que los niños realizan de forma ingenua irán conduciendo a la conquista de preguntas y respuestas más rigurosas.

Al enseñar ciencias conducimos a nuestros estudiantes a ver los fenómenos y situaciones experimentales de una forma especial, y ellos serán capaces de generalizar sus propias conclusiones. Por lo mismo es importante desarrollar estas habilidades científicas en nuestros niños y que de mejor forma que no sea a través de las ciencias.